En la obra literaria de Juan Enrique García-Gatica, la palabra y la imagen se trenzan en un diálogo creativo que trasciende los límites convencionales entre géneros. Como artista visual, escritor y poeta, García-Gatica despliega en cada libro una poderosa energía expresiva, reflejo de la misma intensidad que imprimen sus pinceles sobre la superficie del lienzo. Su vasta experiencia vital —desde sus orígenes en Santiago de Chile hasta su prolongada residencia en Europa— se filtra en sus textos a modo de miradas superpuestas que abarcan el exilio, la memoria, la herencia genética y la incesante búsqueda de la identidad. A través de un lenguaje que integra metáforas visionarias y un tono a la vez irónico y poético, sus novelas y relatos exploran las fracturas más recónditas de la psique humana, en una suerte de cartografía interior donde lo onírico se funde con lo cotidiano.
Cada una de sus obras, ya sea Espejo de Arena, El lupanar de las langostas, Trepanaciones, sueños y entropías o Labios de exilio y tierra, evidencia una tensión constante entre la realidad y la ensoñación, entre la pulsión introspectiva y el grito social. Sus personajes, atrapados en viajes físicos o mentales, revelan la complejidad de un mundo interior poblado de puertas que se abren y se cierran sobre secretos familiares, traumas no resueltos y anhelos de trascendencia. El tejido narrativo, construido con precisión y audacia, retoma el gesto pictórico para convertir la palabra en trazo, color y textura, alcanzando una plasticidad que involucra al lector de manera sensorial.
En este sentido, el aporte de García-Gatica a la literatura contemporánea radica en su capacidad de armonizar dos universos creativos —el pictórico y el literario— hasta fundirlos en un solo discurso de múltiples resonancias. Su estilo, que oscila entre lo lírico y lo narrativo, deja ver una fuerza gestual que convoca a la participación activa del lector, invitándolo a sumergirse en un laberinto de símbolos, realidades paralelas y reflexiones existenciales. Así, la obra de este artista total se erige como una propuesta de gran originalidad y profundidad, una invitación a repensar la frontera entre la palabra y la imagen, entre la vivencia personal y la universalidad de la experiencia humana.